Me habéis pedido que escriba una guía sobre algo que me emociona un montón: ¡planear un viaje a Estados Unidos con niños! Aunque yo no soy la que planifica el viaje con mi familia, he aprendido un montón de cosas viendo a mi padre hacerlo y, sobre todo, viviendo la experiencia de viajar al otro lado del charco con mi familia. Es un viaje de los grandes y requiere mucha preparación, pero os prometo que el esfuerzo vale la pena. Olvidaos de los tópicos de «demasiado lejos» o «demasiado complicado». Con una buena planificación y unos cuantos trucos, puede ser una de las aventuras más divertidas y memorables que viváis juntos. Aquí os he preparado una guía con todo lo que he aprendido. Espero que os sirva.
La Planificación del Viaje: ¿Por dónde Empezamos?
Viajar a Estados Unidos con niños es como montar un puzzle. Hay que encajar muchas piezas, y cuanto antes empecéis, mejor saldrá todo. Lo primero es elegir el destino. Estados Unidos es inmenso y cada región es un mundo. Pensad en lo que les gusta a vuestros hijos: ¿Parques de atracciones? ¿Naturaleza y animales? ¿Museos interactivos? Es importante no querer abarcar demasiado en un solo viaje; es mejor concentrarse en una o dos regiones para no pasar el viaje en el coche o en aeropuertos.
Una vez que tengáis el destino, lo siguiente son los trámites. Para viajar a EEUU, la mayoría de los españoles necesitamos un pasaporte en vigor y el ESTA, que es una autorización de viaje electrónica. Se saca por internet y es bastante fácil de rellenar, pero hacedlo con tiempo por si hay algún problema. Si vais a estar más de 90 días o vuestro viaje tiene otro propósito (estudios, trabajo, etc.), necesitaréis un visado. Es crucial tener toda esta documentación en orden antes de comprar los vuelos y el alojamiento. Ah, y no os olvidéis del seguro de viaje. La sanidad en Estados Unidos es carísima, y es mejor ir prevenidos. Elegid una póliza que cubra todo, desde enfermedades hasta cancelaciones de vuelo.
Vuelos y Alojamientos: El Factor Comodidad
Viajar a Estados Unidos con niños es un gran reto, y el vuelo es uno de los mayores desafíos, sobre todo con niños pequeños. Es un trayecto muy largo. Aquí van mis consejos de lo que he visto: elegid vuelos directos si es posible, aunque sean un poco más caros, para evitar el estrés de las escalas. Reservad asientos juntos y, si podéis, los de la primera fila o cerca de los baños. Llevad una mochila de mano con todo lo necesario para los peques: sus snacks favoritos (aunque sea para el avión), un cambio de ropa, sus juguetes, una tablet con pelis o series para que no se aburran. Hablad con ellos sobre el viaje, explicadles lo que va a pasar y cuánto va a durar el vuelo. Eso ayuda a que estén más tranquilos.

Nosotros, para este viaje, volamos directos desde Madrid a Nueva York y el precio de los billetes fue de unos 600 euros en pleno agosto. Podéis encontrar vuelos por 500 euros con escalas en París o Ámsterdam, pero supone 14 o 15 horas de vuelo, mientras que el directo apenas son 6 horas. Por 100 euros de diferencia, ya os digo que no merece la pena.
Para el alojamiento, pensad en la comodidad familiar. Los hoteles con piscina son un plus sobre todo en Los Angeles o Las Vegas, donde hace un calor infernal.

Anda que no mola poco darte un baño en la piscina despues de pasar toda la mañana caminando. ¡Aqui me teneis! En el Hotel Excalibur en Las Vegas, disfrutando como una loca.
Si ademas tienen cocinita o microondas, mejor todavía, porque os ayudará a ahorrar en comidas y a poder prepararles cosas que les gusten. Los apartamentos turísticos o casas de alquiler, como las de Airbnb o Vrbo, son una opción genial si sois una familia grande, porque tenéis más espacio y podéis sentiros como en casa. Además, podréis lavar la ropa y tendréis cocina, lo que es muy práctico. Es importante que el alojamiento esté bien ubicado, cerca del transporte público o de las atracciones que queréis visitar, para no perder tiempo en los desplazamientos.

Mi padre, que es un maquina buscando, encontró un apartamento flipante en el centro de Manhattan, a una calle de Times Square a muy buen precio. Como nota os diré, que la ciudad de NYC hace unos años prohibió los Airbnb, lo que hizo que el precio de los hoteles se disparase. Pero podéis encontrar apartamentos de alquiler a las afueras, en Brooklyn o Jersey City. Eso sí, si os pedéis alojar en el centro de Manhattan, os lo recomiendo, ya que ahorraréis mucho tiempo en viajes en metro y siempre podréis volver a descansar si os apetece por la tarde, salir por la noche, etc.
El Transporte: La Libertad de la Carretera
En Estados Unidos, el coche es el rey. Es la forma más fácil y cómoda de moverse, sobre todo si vais con niños. Podéis alquilar uno directamente en el aeropuerto. Aseguraos de que la reserva incluya una silla de coche para los peques si la necesitáis. Las carreteras son enormes, con carriles anchos, y es muy fácil conducir. La gasolina es más barata que en España, pero tened en cuenta que las distancias son gigantescas.

Nuestro maravilloso Malibú, nos costó aproximadamente 300 euros para 10 días.
En las grandes ciudades como Nueva York o San Francisco, el transporte público es excelente. En Nueva York, el metro es la mejor opción. En San Francisco, los famosos tranvías son un must para los niños. Pero sobre todo en Los Angeles, la cosa cambia. Es prácticamente imposible moverte sin coche con tiempos aceptables.
Por ejemplo, desde Santa Mónica hasta el Donwtown puedes tardar 40 min en coche, en transporte público puede ser el doble. Nosotros, por ejemplo, una tarde decidimos volver en autobús a donde teníamos el coche aparcado, porque habíamos caminado mucho y nos daba pereza volver de nuevo caminando. Tuvimos que esperar casi 30 min en la parada por los retrasos debido al tráfico.
La Comida y los Niños: ¡No Pasa Nada!
No nos vamos a engañar, la comida en Estados Unidos puede ser un poco diferente a lo que estamos acostumbrados. No todo son hamburguesas y patatas fritas, aunque nosotros nos moríamos de ganas por probarlas. Hay opciones de todo tipo. Los supermercados son enormes y tienen de todo, desde frutas y verduras hasta comidas preparadas que podéis calentar en el hotel. Es una forma estupenda de ahorrar dinero y de asegurar que los niños comen lo que les gusta. En la mayoría de los restaurantes, hay un menú infantil con opciones básicas como macarrón con queso, nuggets de pollo o mini-hamburguesas. Las raciones son muy grandes, así que a veces podéis pedir un plato para compartir.

Preparados para una dosis abundante de comida basura durante todo el viaje. Por otro lado, hay cosas que son increibles, como por ejemplo encontrar bandejas de Sushi, que aquí en España valen 12 o 14 euros y allí, mucho mas grandes, las venden a 4 dolares. ¡Me puse de Sushi hasta el gorro! ¡Que me encanta!

Aprovecho para desmentir el mito de los «perritos a 1 dolar». De eso nada. ¡5 dólares me pidieron! en este puestecido pegado a la estación del tren Grand Central. ¡Un robo!
Salud y Seguridad: Viajar con Tranquilidad
La seguridad es algo que siempre me preguntan mis amigos cuando vuelvo de un viaje. Estados Unidos es un país seguro en general, pero es importante tomar precauciones, sobre todo en las grandes ciudades. Al viajar a Estados Unidos con niños, como en cualquier sitio, hay que tener cuidado con las pertenencias en zonas turísticas. Algo que mi padre siempre nos dice es que no nos perdamos de vista, sobre todo en sitios muy concurridos.
Un buen consejo, si lleváis nenes pequeños es ponerles una pulsera con su nombre, el número de teléfono de los progenitores y el nombre del hotel por si se perdiese. Y, por supuesto, no olvidéis las vacunas y medicinas. Llevad un botiquín básico con analgésicos, tiritas y medicinas para el estómago. Y lo que os decía antes, el seguro médico es fundamental. Es una inversión que os da tranquilidad.
La semana de antes de ir nosotros, salio una noticia en televison de un hombre, al que cobrarón 40.000 dolares de facturas medicas por una unica noche en el hospital, asi que recordarlo. ¡No viajeis sin seguro medico!
Consejos Útiles de una Adolescente para Niños y Padres
El jet lag es como una resaca, pero sin haber bebido, y es esa sensación horrible que te da después de un vuelo muy largo. En el blog, nos referimos a ese bajón que sientes cuando tu reloj biológico se vuelve loco porque no coincide con el nuevo huso horario. Es esa sensación de que tu cuerpo quiere dormir cuando es de día en tu destino, o que te despiertas a las tres de la mañana con un hambre voraz. Te sientes agotado, a veces con dolor de cabeza, con un malestar raro en la tripa, y es como si no estuvieras en tu propio cuerpo. Lo bueno es que es algo temporal y, con un poco de paciencia y un par de días, tu cuerpo se adapta a la perfección.

No olvidéis que estáis de vacaciones, así que el plan no puede ser ir de un lado para otro sin parar. Incluid días de descanso, aunque sea para ir a un parque local o a la piscina del hotel. Los niños se cansan y necesitan tiempo para jugar. Además, es importante que los niños participen en la planificación. Preguntadles qué les gustaría ver. Hacedles parte de la aventura. Esto hará que estén más ilusionados y que el viaje sea mucho más divertido para todos.
Qué meter en la maleta
Por último, llevad ropa cómoda y adecuada al clima. Si vais en verano, hace mucho calor, así que shorts y camisetas son lo mejor, pero llevad una sudadera para el aire acondicionado. En los aeropuertos y en casi todas las tiendas de Las Vegas, por poner un ejemplo, tienen el aire tan frio que seguramente pilleis anginas. Lo mejor, sudadera para cuando caminais por dentro y fuera en salir al exterior.
Nosotros llevamos ropa para apenas 5 días, aunque estuvimos mucho mas. Lo que haciamos era pasar por la lavanderia cada vez que nos quedabamos cortos. De todas formas, es casi mejor llevar poca ropa y aprovechar para comprar alli en los outlets. Siempre equipaje de mano, para que no te pierdan las maletas. Las aerolineas como Jet Blue o Delta son mucho mas simpaticas que las europeas con el tamaño de las maletas. Incluso te dejan llevar bolsas con compras. ¡Yo iba cargada y no me pusieron ni una pega!

Si vais en invierno, ropa de abrigo por capas, porque dentro de los sitios el calor es insoportable. Y, por supuesto, una mochila o bolsa con las cosas importantes para cada excursión: agua, snacks, crema solar, gorra…
Conclusión
Viajar a Estados Unidos con niños es una experiencia que recordarán para siempre. Es una oportunidad para que exploren un mundo diferente, para que aprendan y se diviertan. Sé que el proceso de planificación puede parecer abrumador, pero si lo hacéis poco a poco y pensando en las necesidades de todos, os saldrá un viaje de esos que se convierten en anécdotas de familia para toda la vida. ¡Espero que mi guía os haya ayudado a soñar con vuestra próxima aventura al otro lado del charco!

