¿Qué ver en la ciudad de Nueva York?

¡Hola, familia viajera! Soy Jakobe, y hoy les traigo una de las guías que más me emociona, porque vamos a hablar de una ciudad que, a primera vista, puede parecer abrumadora, pero que es, sin duda, la aventura más emocionante que he compartido con mis hijos: ¡Nueva York! Esta metrópolis es la energía pura, el lugar donde cada esquina es una película y donde lo imposible parece posible. La clave para visitarla con niños, y no morir en el intento, es planificar con astucia y saber que no se puede ver todo. Por eso, he creado esta guía con una lista de las principales atracciones que, a mi parecer, son las más impresionantes para visitar en familia, y que capturan la esencia de la «ciudad que nunca duerme». Prepárense para una aventura que les abrirá la mente y el corazón, y les aseguro, los dejará con ganas de volver.

Antes de continuar, una consideración

Una estrategia fundamental para reducir los costos al visitar las principales atracciones de Nueva York es considerar las tarjetas turísticas (NYC Sightseeing Passes). Estos pases de descuento son herramientas esenciales para optimizar el presupuesto en la Gran Manzana, permitiendo el acceso a decenas de museos, miradores, tours y atracciones clave, incluido el USS Intrepid, a un precio fijo considerablemente inferior al de la compra individual. Los principales pases disponibles operan generalmente bajo dos modelos: el pase basado en duración (como el New York Pass o el Go City All-Inclusive Pass), que ofrece entradas ilimitadas durante un número específico de días, o el pase basado en atracciones (como el Go City Explorer Pass o el New York CityPASS), que permite seleccionar un número determinado de atracciones. Si su itinerario es ambicioso e incluye tres o más lugares de pago, estas tarjetas no solo garantizan un ahorro financiero sustancial, sino que a menudo también ofrecen la valiosa ventaja de saltarse las filas de taquilla, maximizando así su tiempo de exploración en la ciudad.

De todas estas, nosotros solo hemos comprado la Go City All-Inclusive Pass durante nuestra estancia en Las Vegas, en su versión para dos días, aunque con un pequeño truco que podreis ver en la publicación sobre Las Vegas, la pudimos usar durante 3 días.

Para Nueva York, la única que realmente es interesante es la New York City Pass que incluye las entradas para las 5 visitas más interesantes: Dos que son «obligadas» que son: el Observatorio del Empire State Building y Museo Americano de Historia Natural. Y se pueden elegir otras 3 de las siguientes: Observatorio del Top of the Rock, Memorial y Museo del 11S, Estatua de la Libertad e isla Ellis, Cruceros Circle Line, Museo Intrépido y Museo Guggenheim.

¿Merece la pena comprarla por los 140 euros que vale?

Todo depende de si queréis subir a algún rascacielos de la ciudad. Si tenéis claro que no vais a subir a ninguno de ellos, entonces es mejor que compréis las entradas sueltas por los siguientes motivos:

  • Museo Americano de Historia Natural: Se puede entrar gratis todos los dias 1 hora antes del cierre.
  • Museo del 11S: Se puede entrar es gratis los lunes por la tarde de 5:30 p.m. a 7:00 p.m.
  • Museo Guggenheim: Tiene entrada «pay what you wish» los lunes y sábados de 4 a 5:30 p. m.
  • Cruceros Circle Line: Si quieres hacer un crucero, pillate el ferry a Staten Island. Es gratis y asi de paso te ves los Outlets de New York.
  • La suma de las entradas del USS Intrepid y de la visita a la Estatua de la Libertad, salen por 60 euros. Menos de la mitad de lo que vale la tarjeta New York City Pass

Por lo tanto, nuestra recomendación es no comprar Tarjetas Turisticas para Nueva York si no os interesa subir a observatorios en rascacielos. Y aclarado esto, empezamos con las atracciones.

La Estatua de la Libertad y Ellis Island:

No se puede ir a Nueva York sin visitar a la «dama de la libertad». Lo primero que hicimos fue tomar el ferry gratuito desde Battery Park, y mis hijos se quedaron sin palabras al verla acercarse. El viaje en ferry es una experiencia en sí misma, con vistas espectaculares del skyline de Manhattan y del puente de Brooklyn. Si deciden bajarse, pueden explorar la isla, pero si solo quieren verla de cerca, el ferry gratuito les servirá.

Para los que quieran subir al pedestal o a la corona, la reserva hay que hacerla con meses de antelación. Después de la Estatua de la Libertad, la visita a Ellis Island, donde millones de inmigrantes entraron a Estados Unidos, es una lección de historia inolvidable. El museo es muy interactivo y a los niños les encantará ver los archivos y las maletas de la gente que llegó a este país en busca de un nuevo comienzo.

Es un día largo, así que asegúrense de llevar zapatillas cómodas y algunos snacks. La Estatua de la Libertad es un símbolo de libertad y esperanza que resuena profundamente en todos, y mis hijos lo entendieron de una manera muy especial al verla.

El portaviones USS Intrepid:

Para cualquiera que visite la ciudad de Nueva York con interés en la historia militar, la aviación o la exploración espacial, Visitar el USS Intrepid en New York es una experiencia de inmersión total que trasciende un simple museo. Anclado en el Muelle 86, este portaaviones de la clase Essex, que sobrevivió a múltiples ataques durante la Segunda Guerra Mundial y sirvió como nave de recuperación de la NASA, ofrece un recorrido tridimensional por la ingeniería del siglo XX. El complejo permite a los visitantes caminar por la inmensa Cubierta de Vuelo rodeados de aviones icónicos como el supersónico Concorde y el Lockheed A-12 Blackbird, descender al claustrofóbico submarino de misiles nucleares USS Growler para experimentar la vida durante la Guerra Fría, y admirar el prototipo del transbordador espacial Enterprise. Es una parada esencial que combina lecciones de historia, heroísmo e innovación tecnológica, todo ello con las imponentes vistas del skyline de Manhattan de fondo.

El Empire State Building:

Para mí, este es el rascacielos por excelencia. No hay nada como subir al mirador, ya sea el del piso 86 o el del 102, y ver toda la ciudad extenderse a tus pies. Mis hijos se quedaron con la boca abierta al ver los taxis amarillos que parecían pequeños puntos y los rascacielos que se perdían en el horizonte. La experiencia de subir en el ascensor es rápida y emocionante, y la historia del edificio, que se construyó en menos de un año en la época de la Gran Depresión, es fascinante.

Es mejor comprar las entradas por internet para evitar las largas colas, y lo más recomendable es ir a primera hora de la mañana o a última de la tarde para ver el atardecer y la ciudad iluminada. Es un lugar que te da perspectiva, que te hace sentir la inmensidad de esta metrópolis. A mis hijos les encantó el hecho de que King Kong se subió a él en las películas, y les pareció un lugar épico.

Times Square

Este es un lugar que hay que vivir, no solo ver. Es el corazón vibrante de la ciudad, un torbellino de luces, sonidos y gente. La primera vez que mis hijos lo vieron de noche, se quedaron paralizados por el shock y la fascinación. Es una explosión sensorial con pantallas gigantes que iluminan toda la plaza, artistas callejeros y miles de personas de todas partes del mundo.

No es un lugar para pasar horas, sino para vivir la energía por un rato, tomarse unas fotos, y luego seguir. A mis hijos les encantó la tienda de M&M’s, que es como un parque de diversiones para los amantes del chocolate, y la tienda de LEGO, donde pueden ver figuras gigantes hechas de bloques. Es un lugar que te recuerda que estás en el centro del mundo, un lugar donde el tiempo parece ir más rápido y donde la vida no se detiene nunca.

Central Park

Si Times Square es el corazón de la ciudad, Central Park es sin duda sus pulmones. Es un oasis de tranquilidad en medio del caos, un lugar perfecto para que los niños corran, jueguen y se sientan libres. Mis hijos se la pasaron genial. El parque tiene muchísimos lugares para explorar: el tiovivo, el Zoo de Central Park, y los inmensos prados donde pueden hacer un picnic y relajarse.

Uno de mis lugares favoritos es el Bethesda Terrace, un lugar con una arquitectura impresionante y con músicos callejeros que lo llenan de vida. También les recomiendo alquilar una barca en el lago en verano, o patinar sobre hielo en la pista en invierno. No subestimen el tamaño del parque, es enorme, así que planeen qué zonas quieren visitar y lleven un mapa para no perderse. Es un lugar para respirar, para ver a los neoyorquinos en su día a día, y para recordarse que la naturaleza puede existir incluso en el corazón de una de las ciudades más grandes del mundo.

El Museo de Historia Natural

Si sus hijos aman los dinosaurios, este es el lugar perfecto. El esqueleto de un Tiranosaurio Rex en la entrada es solo el comienzo. Es un museo que a mis hijos les encantó, porque es muy interactivo y tiene exhibiciones que te transportan a otros mundos. El diorama de la ballena azul en el Salón de la Vida Oceánica es impresionante, y los dioramas de los animales de África, Asia y Norteamérica son como viajar en el tiempo. También hay una exposición fantástica sobre las culturas de los nativos americanos. Es un lugar ideal para pasar una tarde lluviosa o para escapar del calor del verano. Los niños aprenden sin darse cuenta, y el museo está diseñado para que la educación sea divertida. Mi hijo menor, que es un fanático de los dinosaurios, no quería irse de la sala de fósiles.

El Puente de Brooklyn

Un paseo por este puente es una de las experiencias más icónicas de Nueva York. Es un paseo largo, pero las vistas son inmejorables. Caminamos desde Brooklyn hasta Manhattan, y las vistas del skyline son espectaculares, con el Empire State Building y el One World Trade Center alzándose majestuosamente. El puente está lleno de gente, así que hay que tener cuidado con las bicicletas que circulan en el carril de al lado. Al llegar a Brooklyn, la recompensa es una pizza deliciosa, porque seamos honestos, no hay nada como una auténtica pizza de Nueva York.

Es una caminata que mis hijos disfrutaron mucho, y las fotos que tomamos son de las mejores que tenemos de nuestro viaje.

Grand Central Terminal

Aunque es una estación de tren, este lugar es una obra de arte. La arquitectura es impresionante, y el techo con sus constelaciones pintadas es una maravilla. Es un lugar para sentarse, observar a la gente, y sentir el pulso de la ciudad.

A mis hijos les encantó la Whispering Gallery, una galería en la que, si te paras en una esquina y le susurras a la pared, la persona que está en la esquina opuesta te oye, una experiencia que los dejó boquiabiertos. Es un lugar que te sorprende por su belleza y su historia, y que demuestra que la grandeza puede estar en los lugares más inesperados.

9/11 Memorial & Museum:

Esta es una visita que requiere sensibilidad, pero que es muy importante. El memorial, con las dos piscinas que se encuentran en el lugar de las Torres Gemelas, es un lugar de paz y de reflexión. Ver los nombres de las víctimas grabados en las orillas es un recordatorio de lo que pasó ese día. Si van con niños, es importante hablar con ellos antes, explicarles lo que sucedió y prepararlos para la experiencia. El museo es muy emotivo y tiene artefactos de las torres y testimonios de las víctimas. Es una visita que no es para el ocio, sino para la memoria y para entender la historia. Es un lugar que nos invita a la reflexión y al respeto.

Nueva York es una ciudad que te desafía y te recompensa. Es un lugar que, a pesar del caos, te ofrece momentos de paz y de belleza. Con la planificación adecuada, se convierte en el lugar perfecto para un viaje en familia.

Espero que esta guía les sirva de inspiración para su próxima aventura. ¿Hay algún otro lugar en Nueva York que les gustaría que incluyera en la guía?

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